Las almendras garrapiñadas tienen ese encanto clásico que nos transporta a los sabores de toda la vida, pero aquí les hemos dado una vuelta que no pasa desapercibida. El crujiente caramelo se funde con el inconfundible aroma del Pimentón de la Vera, y cuando parece que todo está en equilibrio… llega el toque picante.
Son intensas, adictivas y diferentes, con un sabor que empieza como un recuerdo y termina siendo toda una revelación.













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